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New Order · Factory Records · Peter Saville

Blue Monday: la portada, el código de colores y el mito de Factory

Un recorrido por la historia visual de uno de los singles más icónicos de New Order y por la portada que convirtió un disquete en objeto de culto.

Portada de Blue Monday de New Order

Artículo aparecido en la sección “Revista” de Xavier Valiño en www.efeeme.com.

“Estoy contento de que se haya convertido en algo clásico como para representar el momento clave del cruce entre el rock y la música de baile”

“Blue Monday”, de New Order, no solo fue un éxito de grandes proporciones: su portada avanzaba el futuro y esconde diversas anécdotas, como que con ella la discográfica perdía dinero con cada copia.

IlustradorPeter Saville.
Fecha de edición7 de marzo de 1983.
DiscográficaFactory.
ProductoresNew Order.

El misterio como punto de partida

Pocas ideas funcionan mejor que el misterio, lo poco o nada explícito o aquello que hay que descubrir. En un mundo dominado por la imagen y las palabras, todo lo que lo evite generará mayor atracción. Pasaba con The Residents, a los que nunca se les pudo ver la cara, y pasa actualmente con parte de la música electrónica, más proclive a una autoría anónima acompañada de imágenes en las que no se distingue a sus protagonistas. El británico Burial suscitó mucha atención recientemente precisamente por no dar a conocer su verdadera identidad, algo que dentro de nuestras fronteras también sucedió con John Talabot.

Esa parece haber sido muchas veces la forma de trabajar de Peter Saville, tal vez el diseñador de portadas más importante de las tres últimas décadas, aunque su trabajo más relevante lo hiciera a finales de los setenta y durante los ochenta para la discográfica Factory. Es difícil pensar en alguna portada suya con un retrato del artista (aunque las hay: recordemos “Low-life” de New Order); además, una parte de ellas ni siquiera llevan el nombre del artista o el título del disco en su envoltorio.

New Order y el universo visual de Peter Saville

New Order, la electrónica y las influencias de Blue Monday

New Order era uno de los grupos con los que trabajaba. En 1983, la banda quiso reaccionar a las quejas habituales de su público por no hacer bises en los conciertos. Su intención al componer su siguiente single, ‘Blue Monday’, era poder volver a los escenarios tras los conciertos, pulsar el botón de “play” en el sintetizador y marcharse, aunque su éxito se les volvió en contra, obligándoles a interpretarlo en los conciertos. Su base, de corte electrónico, representó como ningún otro de sus temas el momento en que el grupo daba un paso adelante, dejando definitivamente atrás su pasado en el post-punk oscuro de guitarras para lanzarse directamente a las pistas de baile.

‘Blue Monday’ estuvo muy influido por cuatro canciones, tal y como reconoció su cantante y guitarrista, Bernard Sumner, en el libro “Manchester, England: The story of the pop cult city”: el arreglo partió de ‘Dirty talk’ de Klein & MBO; el ritmo lo sacaron de ‘Our love’ de Donna Summer; la referencia más clara en el estilo fue ‘You make me feel (Mighty real)’, de Sylvester; y, por último, la canción contenía fragmentos sacados de ‘Uranium’ del álbum “Radio-Activity” de Kraftwerk, aunque nunca se aclaró si lo habían sampleado o tocado con el Emu Emulator, un teclado que utilizaba disquetes (algo relevante en esta historia) y que se empleaba para samplear otras canciones.

Imagen relacionada con Blue Monday y Factory Records

Factory Records, Tony Wilson y el fenómeno del maxi-single

La canción se convirtió en el maxi-single más vendido de todos los tiempos, pero no tuvo ningún reconocimiento oficial porque su sello, Factory, no formaba parte de la organización que representa a la industria británica del disco. Para suplir esa carencia, Tony Wilson mandó fabricar algunos discos de oro para ofrecerlos como regalos a los responsables de aquel éxito. Además, diseñó y encargó siete esculturas de bronce con la rueda de una factoría (en honor al nombre de su sello) cuando las ventas del maxi-single superaron las 500.000 unidades, que fueron entregadas al grupo y su mánager –una de ellas acabó en manos de un coleccionista estadounidense a principios de los noventa–.

Como era habitual, Tony Wilson le encargó a Peter Saville el diseño de la carpeta del siguiente lanzamiento de su sello Factory Records, el maxi-single de New Order ‘Blue Monday’. Saville, nacido en 1955 en Manchester, había conocido a Wilson en un concierto de Patti Smith en 1978. Desde entonces, se había convertido en el diseñador habitual de las portadas de Factory, trabajando regularmente con Joy Division y New Order. A partir de su colaboración se había convertido también en uno de los socios de la discográfica, junto al propio Wilson, Alan Erasmus, Martin Hannett y Rob Gretton, estos dos últimos productor y mánager respectivamente de ambos grupos.

Peter Saville y la idea del disquete

El sello Factory no se regía precisamente por los convencionalismos de otras discográficas. Allí la creatividad, y no el dinero, era la principal motivación. Sus artistas tenían un control absoluto sobre su obra y al diseñador se le daba carta blanca para hacer lo que le apeteciese. Con el encargo hecho, Saville se dirigió al local del grupo en Manchester. Siempre cumplía con su trabajo sin escuchar la música grabada que contendrían los discos para los que hacía los diseños (salvo una única excepción: “Republic” para New Order). Sin embargo, en esta ocasión sí pudo escuchar un primer boceto de ‘Blue Monday’ en el local mientras los cuatro músicos trabajaban en ella, y eso influyó decisivamente en lo que haría días después. Allí vio al grupo enfrascado en una nueva canción de corte electrónico, pero lo que le llamó su atención fue el disquete de 8 pulgadas en el que archivaban los samplers utilizados para los teclados.

“Fui hasta su estudio para mostrarles una postal de la pintura con flores de Henri Fantin-Latour que estaba barajando para la portada de su próximo álbum ‘Power, Corruption and Lies’. Mientras estaba allí, tocaron ‘Blue Monday’ e, instintivamente, entendí lo que estaban tratando de hacer. Sonaba como algo que su equipo podía tocar por sí solo. Cogí un objeto que me pareció interesante y les pregunté qué era aquello. Nunca había visto un disquete antes. Pensé que era genial. Les pregunté: ‘¿Me lo puedo quedar?’ Y Stephen Morris (teclista y baterista) me dijo: ‘¡No, ese no!’”.

Deslumbrado por la parte tecnológica de la música, Peter Saville pensó que aquel motivo ampliado, entonces icono de la nueva era informática, sería perfecto para la portada. Decidió, además, que debía quitarle cualquier mención expresa al nombre de la banda, al título del disco o a la compañía que lo editaba. “Así que regresé a Londres, escuchando una cinta, con otro disquete de aquellos sobre el asiento del pasajero. Cuando llegué a casa, sabía que la portada sería una reproducción de aquel disquete, con tres agujeros en él a través de los cuales se podría ver la funda interior metálica”.

Preparó la carpeta con la colaboración de su ayudante Brett Wickens. En ella, las únicas letras visibles se encontraban en el lomo del disco, donde aparecía escrito “Fac seventy three”, o sea, la referencia número 73 de la discográfica Factory. La portada troquelada, recortada en seis sitios (tres con figuras geométricas en el centro y otros tres más pequeños en los laterales), llevaba dentro una funda de inmaculado gris. En el interior, el vinilo sí mostraba algún crédito de la grabación en las etiquetas de la cara A y B.

Aunque aparentemente esa era toda la información, había algo más: una delgada tira de colores en el margen derecho de la carpeta. En principio, esa franja no parecía indicar nada en concreto, pero aquella columna de la carpeta llevaba oculto un código que proporcionaba, una vez descifrado, toda la información que se necesitaba: “Fac 73 blue monday and the beach New Order”.

Código de colores de Blue Monday

El alfabeto oculto y la franja de colores

Si en el álbum “Unknown Pleasures” de Joy Division, Saville había evitado rotular la portada para mantener la abstracción del diseño, en esta ocasión ideó un alfabeto de colores en el que cada letra o carácter se plasmaba en una figura, de uno o dos colores, entre una gama de diez: nueve más el blanco, que sería el cero. El mismo alfabeto se utilizaría en las portadas de otros dos discos de New Order (el álbum “Power, Corruption & Lies” y el single ‘Confusion’ [ambos en la imagen], del mismo año, 1983) y en otro de la banda Section 25, “From the Hip” (de 1984, producido por Bernard Sumner). La clave para descifrar el código de los cuatro discos apareció únicamente en la contraportada del disco “Power, Corruption & Lies”, algo que contribuía al misterio, por cuanto ‘Blue Monday’ no figuraría en el álbum, y este solo aparecería meses después que el maxi-single con la canción.

El círculo ideado por Saville se compone de 26 segmentos alrededor de su borde exterior. La rueda de decodificación usa solo los dos anillos exteriores, que son de un único color o de dos colores, en este caso siempre con el verde o el amarillo entre ellos. Los dos círculos internos solo sirven para completar la figura y como adorno, aunque puede que también pretendiera despistar a quien se atreviese a intentarlo.

El alfabeto se inicia con el verde doble del centro en la parte superior y funciona en el sentido de un reloj. Ahí comienzan también los números del 1 al 9, con lo que su representación es idéntica a las primeras nueve letras del alfabeto. A partir de ahí, cada letra es la suma de los dos colores que muestran su orden numérico en el alfabeto. De esta forma, por ejemplo, la J, décima letra del abecedario inglés, estaría compuesta por los colores del número 1 y 0.

Con esta clave se podía llegar a descubrir que los cuadrados de colores en el disco “Power, Corruption & Lies” indicaban Fac 75, o sea, la referencia número 75 del catálogo del sello Factory. En el caso de ‘Blue Monday’, en su portada se podía leer una vez descifrado “Fact 73 Blue Monday an” y en su contraportada la continuación,  “d The Beach New Order”. Los otros dos discos que utilizaron este particular lenguaje también llevaban su número de catálogo en clave.

Algunos seguidores aceptaron el reto nunca anunciado y se lanzaron a descubrir su significado. Lo entendieron tan bien que incluso descubrieron errores en la transcripción del código, ya que la imprenta no consiguió imprimir los colores con la misma tonalidad que Saville los había pintado. De esa forma, la palabra “corruption” acabó siendo “corupption”. Un par de cartas en la publicación semanal británica “New Musical Express” alertaron de aquellas equivocaciones. Recientemente, Peter Saville se sorprendió cuando, al acabar una charla que había impartido en Lausana, un contable de Ginebra se le acercó para confesarle que él y su hermana habían sido los autores de aquellas misivas.

El juego se ciñó, pues, a unos pocos meses: todo el esfuerzo se limitó a esas cuatro portadas. De alguna forma, aquel código personifica el genio de Peter Saville: tenía tantas ideas brillantes que parece que no podía o no quería quedarse con una sola durante mucho tiempo.A Saville le interesaban particularmente estas yuxtaposiciones, la historia y lo moderno, lo tecnológico y lo natural y, en un contexto más amplio, cómo la historia es percibida a través de los ojos contemporáneos. Su código era una forma de yuxtaponer, según sus palabras, “los jeroglíficos de la tecnología con el clasicismo histórico”.

Detalle del código visual de Blue Monday y New Order

Las inspiraciones detrás del código

Saville se había inspirado para su código en un par de obras que le llamaron la atención. La primera, el disco “This Year’s Model” de Elvis Costello (1978), en el que se dejaron impresas en un lateral las pruebas de los colores cian, magenta, amarillo y negro que hablaban claramente del disco como un producto industrial. La segunda, una serie de pósters que el Estudio Dunbar había hecho para el Rijksmuseum de Ámsterdam en 1982, en el que a la reproducción de obras históricas de la colección del museo se les había añadido barras de colores con las que identificarlas.

Todo esto acabó de encontrar pleno sentido al ver Peter Saville una serie de televisión de la BBC, “Los Borgia” (1981). “Cuando New Order me dijeron que iban a titular su siguiente álbum ‘Poder, corrupción y mentiras’ empecé a pensar en las intrigas de la política italiana del Renacimiento, ya que había visto la serie televisiva. De repente, quise que Maquiavelo estuviera de alguna forma en la portada. Así que imaginé a un archivista en un museo buscando viejos retratos y pensé que no lo haría perdiéndose por polvorientos pasillos, sino buscando información en una base de datos de un ordenador. Esas fotografías estarían rodeadas de la iconografía del sistema operativo, así que quise poner algún tipo de código técnico moderno al lado de algo clásico”.

Una portada carísima para un single histórico

El misterio atrapó la imaginación de los amantes de los vinilos, pero su representación en la portada de “Blue Monday” trajo cuantiosas pérdidas a su discográfica. Nadie había previsto el gran éxito que tendría la canción y, además, Factory Records no era precisamente el modelo de empresa que tenía en cuenta la economía a la hora de tomar sus decisiones. La distribución del disco con la portada diseñada por Saville reportaba más gastos que ingresos. Las distintas fuentes no se ponen de acuerdo y señalan que cada disco generaba unas pérdidas de entre 2 peniques y una libra: Peter Hook, bajista de New Order, las ha cifrado en 20 peniques y Tony Wilson en diez. Probablemente, nadie lo sabe con exactitud.

“Blue Monday’ fue una portada muy cara sin lugar a dudas”, ha reconocido Saville. “Ni siquiera hablamos de una portada cara de un álbum, sino de un single, un producto al que no se le sacaban beneficios: el margen estaba en los elepés. Por aquel entonces Factory era una aventura. No había personal al cargo de las cuestiones económicas. Tony estaba involucrado en una misión, los grupos también. Las decisiones no se basaban en los posibles beneficios. Yo hice lo que quise. El grupo no lo vio, Tony no lo cuestionó en absoluto. Aproveché eso para hacer lo que me apetecía por la simple razón de que me parecía genial y sabía que nadie me pararía. Cualquier otra compañía lo hubiese rechazado sin lugar a dudas”.

Detalle de la portada de Blue Monday

De las tiradas simplificadas al mito

El caso es que la primera tirada perdió bastante dinero. Como la fábrica no daba abasto con los pedidos, las sucesivas tiradas fueron simplificándose: el troquelado con las figuras geométricas recortadas fue desapareciendo y la funda interior acabó siendo negra. Seguramente llegó un momento en que el disco ya no generaba pérdidas, aunque es difícil saber cuándo. Para las reediciones de 1988 y 1995, que también llegaron a las listas de éxito, Peter Saville diseñó nuevas portadas más convencionales. Si en un primer momento el disco resultó un fiasco económico, más tarde ya empezó a reportar ingresos que, de cualquier manera, también se desvanecieron por las inversiones del grupo y su discográfica en un ruinoso club nocturno que regentaron en Manchester, el Hacienda.

Por mucho que Peter Saville fuese el emblema de la producción discográfica que salía de Manchester entonces, él vivía en aquel momento en Londres (hoy es responsable de la imagen de la ciudad en la que nació). Entre que no residía en la misma población que su discográfica y que el sello trabajaba de esa manera tan particular, nunca recibió un disco con el producto de su trabajo. “Nadie me envió una copia; tuve que comprarla en una tienda de discos. El maxi-single se vendió tan rápido que la versión que yo pude adquirir tenía la portada negra pero sin el troquelado ni los agujeros. La imprenta no podía con la demanda, así que fabricaron versiones más baratas. No sé cuántas copias se vendieron así, ni si a Factory le cobraron la tarifa entera por algo que no recibían, lo que sería algo muy ‘de la casa’. Pero al menos estoy contento de que se haya convertido en algo clásico como para representar el momento clave del cruce entre el rock y la música de baile. Al mismo tiempo, los códigos de colores se han convertido en algo muy socorrido en el diseño gráfico”.

Imagen final relacionada con Blue Monday

La mayor ironía es que aquella portada se sirvió de un disquete como tótem de un futuro que estaba por venir. Desde entonces, evidentemente, aquel disquete de ocho pulgadas ha quedado como algo obsoleto, olvidado, un anacronismo total. Y lo más curioso y relevante del caso es que la portada sigue conservando su encanto a pesar de que el objeto que tomó como modelo quedó superado hace unos cuantos años.

El diseñador gráfico ingles, responsable de ilustrar principalmente discos, ha diseñado la nueva camiseta inglesa de fútbol, que se estreno el 03 de septiembre contra Bulgaria en el Estadio Wembley en Inglaterra para la Eurocopa de 2012.

Peter Saville fue famoso por el diseño de portadas de álbumes para el sello Factory, producido especialmente para las bandas Joy Division y New Order. Y para otros que no trabajan con este sello discográfico como Roxy Music, Duran Duran, Wham! Ultravox y. Pero no sólo la música y los diseños de fútbol se discuten, el Inglés ha trabajado con grandes casas de moda como Christian Dior. Algunos de sus clientes más importantes fueron Stella McCartney, Jil Sander, Martine Sitbon, John Galliano, Yohji Yamamoto y consultores, además de diseño de Selfridges, EMI y Pringle.

También tuvo una exposición en 2003 en el Museo de la Moda en Londres y se ilustra el libro de Rick Poynor, otro ilustrador británico que trabajó en el Plan revista.

La camisa es muy minimalista, blanco, con el escudo de Inglaterra a la izquierda y el signo de Umbro a la derecha. Ha colorido pequeñas cruces en los hombros (detrás) tratando de salvar el concepto de adaptación, al mismo tiempo, representan la diversidad de la sociedad británica moderna ", según Peter Saville. Vea el vídeo con lo que dice el diseñador para crear la prenda y Galería de imágenes en disco diseñado después del salto.

http://www.youtube.com/watch?v=YSdeEmIn0CY

Más en:
http://www.belelu.com/2010/09/futbol-musica-y-diseno-peter-saville-hizo-la-nueva-camiseta-de-inglaterra/uno-2/
Mucho se ha hablado estos últimos meses sobre el nuevo disco de New Order, después de presentar canciones totalmente nuevas y cone su re-agrupación sin Peter Hook, el bajista.

Ahora parece que ya queda mucho menos para que veamos publicar ese nuevo disco con 8 canciones, ya que han firmado con la mítica casa de discos de grupos como Erasure, Goldfrapp, Cabaret Voltaire, Depeche Mode, Plastikman...

En una nota de prensa New Order comenta:
“New Order está encantado de firmar con Mute, no podíamos imaginar un lugar mejor para estar que trabajando con Daniel Miller y su equipo. Mute tiene una excelente lista de artistas y una historia que complementa la nuestra. En muchos sentidos al unirnos al sello sentimos que estamos regresando a casa, de regreso a nuestras raíces independientes.”
A lo que también comenta Daniel Miller, el que manda en Mute Records:
“Este es un nuevo y emocionante capítulo para ambos, Mute y New Order, y me siento privilegiado de poder trabajar con artistas con una historia tan larga, creativa y exitosa. Cuando llegó la posibilidad de que trabajáramos juntos por primera vez, yo fui invitado a escuchar algo del nuevo material e inmediatamente no tuve ninguna duda de que Mute sería la casa perfecta para New Order. Ya hemos tenido varias conversaciones creativas, y estoy mirando hacia un futuro emocionante.”

En esta nueva andadura y después de diferentes reuniones creativas, parece que cuentan con su mejor aliado para las portadas de los discos, después de muchos años trabajando juntos, nadie mejor que Peter Saville.

Así que ahora solo toca esperar haber como transcurre todo...

Aquí tenéis unas fotos de la supuesta firma con una Gillian Gilbert mucho más delgada...

Bernard Sumner y Daniel Miller
Stephen Morris y Peter Saville
New Order
New Order y Daniel Miller
Tom Chapman y Phil Cunningham
Gillian Gilbert y Bernard Sumner

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Ya hace más de 28 años de la salida a la venta “Blue Monday”, un single que simbolizó el fin del duelo de los ex-Joy Division por la muerte de Ian Curtis y que supuso el primer acercamiento de los patrones indies a la pista de baile en la historia de la música.


El 18 de mayo de 1980, el día antes de partir con Joy Division para su primera gira americana, Ian Curtis se ahorcaba en su casa de Manchester. Tras su muerte, los otros miembros del grupo, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris, decidieron continuar como New Order, incorporando a Gillian Gilbert como teclista. Con “Ceremony” (1982) comenzaron un viaje que partía de ciertos esquemas heredados de su antigua banda hacia la búsqueda de una personalidad propia. Alcanzaron su objetivo con la publicación el 7 de marzo de 1983 de “Blue Monday”, un single histórico por diferentes razones.


Versionada, citada mediante samplers y plagiada hasta la saciedad, los magnéticos siete minutos de la canción original no han perdido vigencia y han sobrevivido incluso a sus relecturas posteriores en 1988 y 1995, que hoy pocos dj’s se atreverían a pinchar. Curiosamente, las claves de este hit sin estribillo hay que buscarlas en la primera visita de New Order a Estados Unidos, en otoño de 1981; esta vez no hubo desgraciados contratiempos. En Nueva York el grupo conoció la escena de clubes de la ciudad, las producciones de Giorgio Moroder para Donna Summer y a Arthur Baker, que más tarde produciría “Confusion”. Se hizo la luz para el cuarteto. Entre su experiencia previa, los hallazgos de la gira y otras gemas de este lado del charco, como Kraftwerk, Klein & MBO y el synth-pop británico, crearon la fórmula para “Blue Monday” y para toda una carrera repleta de clásicos que han acercado a la electrónica a muchos puristas defensores de lo orgánico.


Aunque es un dato que no se puede confirmar, porque Factory Records no pertenecía al organismo oficial que contabilizaba las ventas en Inglaterra, se dice que es el single más vendido de la historia, con un millón de copias. Pero es que además, en su primera edición, el vinilo venía con una carpeta troquelada diseñada por el genial Peter Saville que hacía tan costosa la fabricación que la discográfica perdía dinero con cada copia. Todo esto son aventuras que retrata a la perfección “24 Hours Party People”, la película de Michael Winterbottom sobre Tony Wilson, el capo de Factory. Lo que no cuenta la cinta es que en el éxito comercial de la canción tuvo mucho que ver España, tal como comentaba recientemente Mario Pacheco de Nuevos Medios, distribuidora del grupo en nuestro país en los 80. “Blue Monday” entró muy alto en las listas de ventas británicas, pero poco después se desplomó. Cuando los ingleses acudieron a España ese verano redescubrieron la canción y de regreso a Inglaterra la volvieron a aupar a los primeros puestos de las listas. Cuenta Pacheco que Tony Wilson bautizó este fenómeno como el “Efecto Benidorm”.

Por razones puramente musicales, por la atemporalidad de su sonido, por el valor artístico del conjunto que formaba con la carpeta de Saville o por las anécdotas que rodean a su devenir, “Blue Monday” es más que una canción, un himno de baile indie o el single más vendido de la historia. Sirva de prueba la web www.bluemondayownersclub.com, donde los propietarios de la edición original exhiben fotografías en las que posan con sus preciados trofeos.
Foto promocional (2015)
New Order están de vuelta con un nuevo disco, y nunca mejor dicho, por lo de los vinilos, el disco se llama "Music Complete" . Los hemos estado siguiendo desde su ultimo disco de estudio  Lost Sirens  hasta ahora que editaran su primer disco desde entonces, estrenando nueva casa de discos "Mute", que publicaran el 25 de Septiembre (2015). Al final de este articulo puedes ver una previa del nuevo álbum, También puedes ver más abajo la portada del disco, que ha creado el amigo y diseñador habitual de la banda, Peter Saville.

Peter Hook , por supuesto, no está involucrado en el disco para nada, ya que él y New Order no han sido muy amigos estos últimos años . Este es el primer álbum de New Order sin Peter. El grupo lo componen: El cantate Bernard Sumner, el bateria Stephen Morris, la teclados Gillian Gilbert (quien ha vuelto al grupo en 2011, después de dejarlo por asuntos familiares en 2001, Get Ready), el guitarrista Phil Cunningham, y el bajista Tom Chapman, en sustitución de Hook.

Actualizado:
Ademas ahora sabemos que en este nuevo disco tenemos también la colaboración de Iggy Pop  en la canción Stray Dog y del cantante Brandon Flowers de "The Killers" en la canción Superheated. Ademas en las canciones Plastic, Tutti Frutti y PeopleOn The Hight colabora en vocales y coros "La Roux".

Music Complete fue producido en gran medida por la banda, con Tom Rowlands de los Chemical Brothers y Stuart Price interviniendo para algunos temas. Estará disponible en varios formatos, incluyendo una edición limitada de ocho piezas, cuadro LPs de lujo con versiones extendidas de todas las pistas del álbum.

La banda pronto anunciará una gira.

Music Complete:

01. Restless
02. Singularity
03. Plastic (feat. La Roux)
04. Tutti Frutti (feat. La Roux)
05. People On The High Line (feat. La Roux)
06. Stray Dog (feat. Iggy Pop)
07. Academic
08. Nothing But A Fool
09. Unlearn This Hatred
10. The Game
11. Superheated (feat. Brandon Flowers)




La portada de "Music Complete"

Video promocional o teaser

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New Order · Factory Records · FAC 73

Blue Monday: la edición original, sus matrices y el mito del vinilo

Un repaso a la historia, las variantes y los detalles que hacen de este 12” uno de los discos más icónicos de la música electrónica.

Blue Monday de New Order en vinilo

Si hay un single que ha trascendido las décadas y se ha convertido en un objeto de culto para coleccionistas y DJs por igual, ese es Blue Monday de New Order. Desde su lanzamiento en 1983, esta pieza ha generado mitos, confusión y, sobre todo, un inconfundible impacto en la música electrónica. Hoy, gracias a una conversación con mi amigo Alejo y la información recopilada en Discogs, intentaré desentrañar los secretos de la edición original en vinilo y su icónico diseño.

Lanzamiento7 de marzo de 1983.
FormatoSingle de 12”.
CatálogoFAC 73.
DiseñoInspirado en un disquete de 5 ¼ pulgadas.

Un lanzamiento no tan sencillo

Cuando Factory Records lanzó Blue Monday el 7 de marzo de 1983, lo hizo con un diseño innovador que emulaba un disquete de 5 ¼ pulgadas, un formato que entonces se utilizaba en los primeros ordenadores personales. La portada, diseñada por Peter Saville, presentaba una serie de perforaciones en su cartón exterior, acompañadas de una funda interior plateada y gruesa con esquinas rectas.

Sin embargo, este diseño tenía un coste de producción tan elevado que, aunque el single se convirtió en el 12” más vendido de todos los tiempos, la ganancia por cada copia era mínima. Con el tiempo, Factory simplificó la presentación, eliminando los agujeros troquelados y cambiando la funda interior para reducir costes.

Características de la primera edición

Si tienes en tus manos una copia de Blue Monday y te preguntas si es una de las primeras ediciones, hay varios elementos a tener en cuenta:

  1. La portada troquelada: Debe tener agujeros en los lugares correspondientes, replicando el diseño de un disquete.
  2. La funda interior plateada y gruesa: No cualquier funda plateada es la correcta, ya que a lo largo del tiempo algunas ediciones posteriores intentaron replicarla.
  3. Las inscripciones en el vinilo:
    • En la cara A debe leerse "STRAWBERRY OUT VOTED!".
    • En la cara B, "STRAWBERRY HO.EL + TEL!".
    • Estas inscripciones se mantuvieron en las tres primeras variantes de la edición original.
  4. La franja de color en la portada: Esta franja no es meramente decorativa, sino que detalla el número de catálogo (FAC 73), el nombre de la banda (New Order) y los títulos de ambas canciones (Blue Monday y The Beach).
  5. El vinilo en sí: Las primeras ediciones tienen un vinilo pesado y opaco, con un espacio de surco de aproximadamente 0,35 pulgadas.

Ediciones y variantes: el caos de Factory Records

Factory Records nunca fue un sello convencional, y eso se refleja en la cantidad de variantes y reediciones de Blue Monday a lo largo de los años. Según Discogs, las cinco matrices originales incluyen:

  1. FAC-73-A-1 / FAC-73-B-1 (STRAWBERRY OUT VOTED! / HO.EL + TEL! STRAWBERRY).

    • Esta primera edición tiene un error en la masterización: los primeros dos golpes de batería fueron cortados porque el ingeniero de Strawberry Studios subió el fader demasiado tarde. La banda decidió no corregirlo tras una votación, de ahí la inscripción "OUT VOTED!".
  2. FACT 73 A2 / FACT 73 B2 (THE ROBOT. STRAWBERRY GG).

  3. FAC 73 A2 GG / FAC 73 B2 GG (POUNDA TA1PE R-CUT).

  4. FAC 73 A3 GG / FAC 73 B3 GG (WHERE'S MURDER?).

  5. FAC-73-A1 ✱ / FAC-73-B1 ✱ (TOWNHOUSE MAX.).

A lo largo de los años, han aparecido híbridos de estas versiones, mezclando matrices de distintas prensadas, lo que hace aún más complicado identificar una edición original sin un análisis detallado.

Detalle del vinilo Blue Monday de Factory Records

El problema de los híbridos y la manipulación en el mercado

Tal como discutimos con Alejo, hoy en día el mercado de vinilos está lleno de híbridos. Algunos vendedores poco escrupulosos pueden combinar elementos de distintas ediciones para hacer pasar un disco por una edición más valiosa. Por ejemplo:

  • Una portada original pero con una funda interior incorrecta.
  • Un vinilo con el prensado original, pero con una funda de una reedición.
  • Títulos de franja de color mal alineados o incorrectos.

Es común encontrar discos donde la portada ha sido reemplazada o manipulada, y aunque esto puede ser simplemente por desgaste, también hay quienes buscan inflar el precio de venta con ediciones “montadas”.

Mi propia copia: ¿tengo una edición original?

Cuando Alejo y yo hablamos sobre estas características, me di cuenta de que es posible que yo mismo tenga una de las primeras ediciones de 1983. Durante años, había creído que las ediciones originales eran casi imposibles de encontrar, pero después de revisar mi copia y notar detalles como la funda plateada, la franja de color bien definida y el vinilo opaco, empecé a considerar que mi viejo Blue Monday podría ser más valioso de lo que pensaba.

Y aquí viene lo interesante: mi copia tiene el error en la masterización, lo que significa que en la cara A falta el inicio de la percusión porque el ingeniero de sonido subió el fader demasiado tarde. Exactamente la característica que define la primera prensa de 1983 (FAC-73-A-1 / FAC-73-B-1).

Otra de las razones que me hacen pensar que mi copia es una de las originales es que lo tengo desde 1987, cuando lo compré de segunda mano. Ya en ese momento estaba bastante desgastado, lo que indica que su vida útil había comenzado mucho antes, posiblemente en los primeros años de su lanzamiento. Este detalle me hace pensar que mi disco podría ser de aquellas primeras 60.000 copias prensadas en 1983.

Claro, mi disco ha sufrido bastante con el tiempo. Como DJ, mis discos no están en vitrinas; los he usado, los he pinchado en innumerables sesiones y han sobrevivido a noches intensas en la cabina. La tapa está hecha polvo, pero eso es parte de la historia de este disco: no es un objeto de colección impoluto, sino una herramienta de trabajo que ha hecho bailar a mucha gente.

Conclusión: un disco icónico y un tema inagotable

Después de 40 años y más de 10 millones de copias vendidas en todas sus versiones, Blue Monday sigue siendo un enigma para coleccionistas y amantes del vinilo. Su compleja historia, las distintas prensadas y las innumerables reediciones hacen que identificar una copia original sea todo un reto.

Lo que está claro es que Factory Records, con su caos organizativo y su espíritu innovador, logró crear un mito en la historia de la música. Y como bien dijimos en la conversación con Alejo: Blue Monday da para un podcast entero… o incluso más.

¿Y tú? ¿Tienes una copia de Blue Monday? ¿Cómo es tu edición? ¡Déjamelo en los comentarios! 🎵

Buenas noticias para los seguidores de New Order y es que los otros 2 componentes de New Order, Gillian Gilbert y Stephen Morris "The Other Two" que ademas están casados, despues de más de 12 años sin grabar nada nuevo o por lo menos ningun disco oficial, vuelven a editar un nuevo disco, basado en la musica que han creado para una exposición de Anna Blessman y Peter Saville llamada Swing Project 1.


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