QUÉ HAY DE NUEVO?
Cargando...
DJ TV Locución Vídeo · Imagen · Música

Manel López MAMOMO

Un espacio personal y profesional donde se cruzan la música, los vinilos, la cultura DJ, la televisión, la locución, el vídeo, la imagen y todos esos detalles que hacen que una canción, una portada o una historia se queden para siempre.

Programa de Manel López en Lleida TV Programa, colaboraciones y contenidos audiovisuales vinculados a Lleida TV.

MAMOMO es el espacio donde reúno mi faceta como DJ, mi pasión por la música electrónica y el pop, mis trabajos visuales, recuerdos, artículos, proyectos audiovisuales y contenidos relacionados con New Order, cultura de club, diseño, televisión, producción y todo lo que me inspira.

Últimos artículos

Las publicaciones más recientes del blog.

Experiencia real · Desde el 11 de noviembre de 2024

Mi Denon DJ PRIME GO+: de las fiestas privadas a los grandes escenarios

Una cabina autónoma que cabe en una mochila, pero que ha terminado ocupando un lugar enorme en mi forma de trabajar.

Vista frontal de la Denon DJ PRIME GO+

Imagen de producto: Denon DJ.

Artículo actualizado el 17 de agosto de 2026.

El 11 de noviembre de 2024 compré mi Denon DJ PRIME GO+. A estas alturas de mi trayectoria podría parecer difícil que una máquina volviera a despertarme aquella impaciencia de los primeros años, pero ocurrió: desde aquel día sigo ilusionado como un niño cada vez que la enciendo.

No fue solo el entusiasmo de estrenar equipo. Fue descubrir que podía llevar una cabina realmente autónoma, con batería, pantalla, mezcla, efectos, biblioteca y conexiones profesionales, en un formato que cambia por completo la logística. Al principio la reservaba sobre todo para bolos pequeños, fiestas privadas y situaciones en las que la rapidez y la movilidad eran decisivas. Poco a poco empecé a confiarle actuaciones más exigentes. Hoy también la utilizo ante mucho público y, en algunas ocasiones, incluso prefiero trabajar con ella aunque el rider tradicional de CDJ y mesa Pioneer esté disponible.

Manel López MAMOMO actuando en directo con su Denon DJ PRIME GO+ ante el público
En directo con mi PRIME GO+: un equipo compacto que ya forma parte de actuaciones ante mucho público.

¿Qué es exactamente la PRIME GO+?

Es un sistema DJ autónomo de dos canales y dos decks: no necesita un ordenador para reproducir, analizar y mezclar música. Integra una pantalla táctil multigesto de 7 pulgadas, dos jog wheels capacitivos, controles de mezcla, ecualización de tres bandas, pads de interpretación, efectos y su propio sistema operativo, Engine DJ. Puede leer una biblioteca local desde tarjeta SD o memoria USB y también acceder por Wi‑Fi a servicios compatibles.[1]

3,68 kgde peso
411 × 274 mmde planta
7 pulgadasde pantalla táctil
Hasta 4 hde batería según Denon; el uso real varía

Las dimensiones oficiales son 411 × 274 × 53 mm y el peso, 3,68 kg. Denon anunció hasta cuatro horas de reproducción con la batería interna, aunque la propia marca advierte de que el brillo de pantalla, el Wi‑Fi, el Bluetooth y otros ajustes cambian la autonomía real.[2][3] Es importante conservar ese “hasta”: una cifra de laboratorio nunca debe convertirse en una promesa para cualquier bolo.

Lo que me conquistó de verdad

1. Libertad sin ordenador

Para mí, “autónoma” no es una palabra de catálogo. Significa llegar, conectar el máster al sistema de sonido, insertar mi soporte, encender y trabajar. Menos bultos, menos fuentes de alimentación, menos cables y menos tiempo mirando una pantalla de ordenador. La atención vuelve a donde debe estar: en la selección musical, la mezcla y la reacción de la pista.

La pantalla permite navegar por playlists, buscar, ver formas de onda, trabajar con hot cues y loops y ajustar distintas vistas. El modo diurno es especialmente útil en actuaciones al aire libre, donde una interfaz oscura puede desaparecer bajo el sol.

2. Batería: movilidad y tranquilidad

La batería no sirve únicamente para pinchar lejos de un enchufe. También permite preparar música, hacer pruebas, atender un cóctel, una terraza o un cambio de ubicación sin desmontar media cabina. En una actuación importante, si tengo corriente estable la conecto a la red: la autonomía es una ventaja, no una invitación a prescindir de una buena alimentación eléctrica.

3. Conexiones pequeñas solo por fuera

Aquí está una de las razones por las que no la considero un juguete. Dispone de salida máster XLR balanceada, salida máster RCA, salida de cabina balanceada en jack de 6,35 mm, entrada auxiliar RCA, dos entradas combinadas de micrófono y salidas de auriculares de 6,35 y 3,5 mm. También ofrece entrada y salida Bluetooth.[1]

En un escenario sigo prefiriendo cable balanceado para el máster. Bluetooth es muy práctico para usos auxiliares, pruebas o situaciones especiales, pero no reemplaza una conexión física cuando la latencia, la estabilidad y la sincronía son críticas.

4. Mi música local y un catálogo enorme cuando lo necesito

La PRIME GO+ trabaja con tarjeta SD y USB, analiza internamente BPM, tonalidad y beatgrid, y permite preparar una biblioteca con Engine DJ. A eso se suma el acceso por Wi‑Fi a servicios compatibles. En la actualidad, la documentación oficial incluye Apple Music, Amazon Music Unlimited, TIDAL, Beatport, Beatsource, SoundCloud GO+ y Dropbox; las suscripciones, extensiones DJ, disponibilidad regional y conexión a internet que corresponda siguen siendo necesarias.[1][6]

Para un DJ abierto a peticiones, ese acceso puede resolver un momento inesperado. Pero mi regla profesional es clara: el streaming complementa, no sustituye, una biblioteca local bien preparada y duplicada. La música esencial del set debe viajar conmigo aunque la cobertura decida tomarse la noche libre.

5. Herramientas creativas de una cabina seria

Cada deck incorpora cuatro pads de doble capa para Hot Cue, Loop, Saved Loop, Roll y Sampler. El equipo ofrece 26 efectos principales, dos Sweep FX controlados por potenciómetro, Fader Echo y diez Touch FX interactivos.[3] Los jogs y los faders de pitch son más compactos que los de un reproductor de tamaño completo, pero los controles esenciales están ahí y, una vez interiorizado el espacio, la rapidez de trabajo sorprende.

6. Un equipo que sigue creciendo

La máquina salió con Engine DJ 4.1 y ha continuado recibiendo actualizaciones. En la fecha de revisión de este artículo, la página oficial marca Engine OS 5.0.4 como versión más reciente. La rama 5 añadió, entre otras mejoras para el ecosistema compatible, formas de onda RGB y valoración de pistas por estrellas.[4][5]

Conviene hacer aquí una precisión para no mezclar titulares: el renderizado de stems directamente en el propio aparato que Denon destaca en Engine DJ 5 está ligado al RANE SYSTEM ONE, no a la PRIME GO+. Que el sistema operativo evolucione no significa que todas las funciones aparezcan en todo el hardware.

7. Luces integradas en el flujo de trabajo

Engine Lighting puede sincronizar el set con Philips Hue y Nanoleaf; mediante una interfaz SoundSwitch Micro DMX también puede controlar luminarias DMX compatibles. No sustituye a un técnico de iluminación en un gran evento, pero abre posibilidades enormes para bolos móviles y montajes compactos.[1]

La misma cabina en dos momentos del trabajo: preparar bien la música y llegar al espacio lista para actuar.

De “me la llevo por comodidad” a “quiero trabajar con ella”

Durante los primeros meses mi planteamiento era muy práctico: usarla en fiestas privadas, celebraciones, bolos de formato contenido, pruebas y montajes donde no tenía sentido desplazar una cabina grande. Era perfecta para entrar y salir rápido, adaptarme a espacios reducidos y mantener un nivel de conexión profesional con el sonido.

Sin embargo, la confianza no se construye leyendo una ficha técnica. Se construye actuación tras actuación: aprendiendo la respuesta de los controles, organizando la biblioteca, creando copias de seguridad y comprobando cómo se comporta el equipo bajo presión. Con el tiempo dejé de verla como “la cabina pequeña” y empecé a verla como mi cabina.

Ese cambio explica que hoy también la lleve a actuaciones importantes, con escenarios y mucho público. No porque el tamaño del evento deje de importar, sino porque he comprobado que el número de personas delante no determina por sí solo el formato de la cabina. Lo determinan el tipo de sesión, el número de decks y fuentes que necesito, el relevo entre artistas, la integración técnica, el espacio y el plan de contingencia.

PRIME GO+ frente a CDJ-2000/CDJ-3000 + DJM-900: la comparación honesta

Cuando hablamos del rider tradicional solemos abreviar generaciones: “dos CDJ-2000 o CDJ-3000 y una DJM-900”. Para comparar sin hacer trampas, conviene concretar. El CDJ-2000NXS2 y la DJM-900NXS2 aparecen hoy como productos archivados en la web de Pioneer DJ; el fabricante señala la DJM-A9 como sucesora de la 900NXS2 y ya existe el CDJ-3000X como nueva generación. Aun así, los modelos NXS2 siguen presentes en muchas cabinas existentes y el CDJ-3000 continúa siendo una referencia habitual.[7][8][9]

También hay una diferencia fundamental: la PRIME GO+ es un sistema completo de dos canales dentro de un único chasis. Los Pioneer son reproductores separados que necesitan una mesa. Por tanto, no estamos comparando dos productos equivalentes, sino dos filosofías de cabina.

Aspecto Denon DJ PRIME GO+ 2 × CDJ + DJM-900NXS2
ArquitecturaTodo en uno, dos decks y dos canales.Modular; mesa de cuatro canales y reproductores independientes.
Peso del equipo3,68 kg.Unos 19 kg con dos CDJ-3000 y una DJM-900NXS2, antes de flight cases y cableado; con dos CDJ-2000NXS2, unos 19,4 kg.
MontajeMuy rápido, poco espacio y pocas conexiones.Más alimentación, audio y red; necesita una superficie mayor.
ControlesJogs y pitch compactos, pantalla única de 7 pulgadas y cuatro pads de doble capa por deck.Jogs de tamaño completo, más espacio físico; cada CDJ-3000 tiene pantalla de 9 pulgadas y ocho Hot Cues.
Fuentes y canalesIdeal cuando dos canales cubren toda la sesión.Más apropiada para tres o cuatro fuentes, invitados, instrumentos, B2B o cambios complejos.
RedundanciaUn solo chasis: es imprescindible llevar soportes duplicados y un plan B.Los módulos separados permiten más rutas de contingencia si falla un elemento.
Relevos entre DJsExcelente como cabina personal; el relevo requiere planificar la conexión.Flujo muy conocido en cabinas compartidas y riders de varios artistas.
Mejor escenarioDJ móvil, montaje ágil, espacio limitado, set de dos decks y control total del propio flujo.Club o festival con varios DJs, más canales, integración técnica compleja y máxima modularidad.

La diferencia de peso es objetiva y enorme: un CDJ-3000 pesa 5,5 kg y una DJM-900NXS2, 8 kg. Dos reproductores y la mesa suman aproximadamente 19 kg sin contar maletas, soportes ni cables.[7][8] La ventaja logística de la Denon no necesita exageraciones.

Lo que la cabina Pioneer hace mejor

Los reproductores separados ofrecen jogs grandes, pitch de recorrido más cómodo, pantallas independientes y una superficie física generosa. La mesa de cuatro canales admite más reproductores y fuentes externas, y un conjunto modular facilita ciertos B2B, relevos de artista y planes de contingencia. El CDJ-3000 añade funciones como Touch Preview, Touch Cue, forma de onda apilada, ocho Hot Cues y Pro DJ Link.[7]

Lo que la PRIME GO+ hace mejor para mí

Centraliza todo en un espacio mínimo, arranca con rapidez, funciona con batería, ofrece una integración directa de servicios de streaming y me permite trabajar con un flujo que conozco y preparo de principio a fin. En un set de dos decks, transportar una cabina modular completa puede aportar capacidad que no voy a utilizar y logística que sí voy a pagar.

¿Y la calidad de sonido?

No voy a convertir números de fichas técnicas en una comparación falsa. Ambos planteamientos ofrecen salidas y procesamiento concebidos para trabajo profesional, pero las especificaciones no están necesariamente medidas bajo el mismo método y, además, una cabina modular incluye la conversión y mezcla de varios equipos. Sin una prueba controlada, ajustada al mismo nivel y escuchada en el mismo sistema, afirmar que uno “suena mejor” sería propaganda, no análisis.

En una actuación real también mandan la estructura de ganancia, la calidad de los archivos, la mesa o procesado del recinto, el sistema de PA, su ajuste y la acústica. Mi conclusión práctica es más sencilla: conectada correctamente por XLR y con niveles bien trabajados, la PRIME GO+ tiene la conectividad y el rendimiento que necesito para sonar con seriedad.

Denon DJ PRIME GO+ vista en perspectiva
PRIME GO+: dos decks, mezcla, pantalla, batería y conexiones profesionales en un único equipo. Imagen: Denon DJ.

Lo que no idealizo

Querer un equipo también significa conocer sus límites. La PRIME GO+ tiene dos canales, jogs pequeños y pitch faders cortos. Su pantalla es excelente para el tamaño del aparato, pero no ofrece el espacio visual de dos pantallas de 9 pulgadas. Todo está concentrado en un solo chasis, de modo que una avería afecta al conjunto. Y la versión “+” eliminó el puerto Ethernet físico del modelo original, aunque Denon admite adaptadores USB a Ethernet.[3]

Tampoco confío una actuación importante a una única tarjeta, un solo pendrive o una conexión de streaming. La libertad funciona cuando va acompañada de método.

Mi lista de seguridad para un bolo importante

  • Biblioteca principal preparada y analizada.
  • Segundo soporte local con la música esencial.
  • Prueba previa de XLR, cabina, auriculares y micrófonos.
  • Alimentador conectado cuando el montaje dispone de corriente fiable.
  • Streaming configurado solo como complemento o contingencia.
  • Cableado de repuesto y adaptadores identificados.
  • Plan de relevo acordado si actúan varios DJs.
  • Firmware probado con tiempo; nunca actualizar justo antes de actuar.
Denon DJ PRIME GO+ de Manel López sobre el escenario del Teatre La Sala de Rubí
Mi PRIME GO+ sobre el escenario del Teatre La Sala de Rubí: una imagen que explica mejor que cualquier ficha técnica hasta dónde ha llegado mi confianza en ella.

Por qué sigo ilusionado como un niño

Después de tantos años detrás de una cabina, la tecnología solo me interesa cuando elimina obstáculos o abre ideas. La PRIME GO+ hace las dos cosas. Me permite montar donde antes era incómodo, aceptar formatos nuevos, preparar una sesión en cualquier lugar y llevar mi propio entorno de trabajo sin convertir cada desplazamiento en una mudanza.

Pero la ilusión no nace únicamente de la portabilidad. Nace de sentir que una herramienta se adapta a mí y no al revés. De llegar a una actuación grande con un equipo sorprendentemente pequeño, conectarlo y comprobar que la pista no pregunta cuántos kilos pesa la cabina. La gente percibe la música, el ritmo, la historia del set y la energía que compartimos.

Por eso algunas veces elijo mi Denon aunque delante tenga una pareja de CDJ-2000 o CDJ-3000 con una DJM-900. No rechazo esas cabinas: las conozco, las respeto y sé todo lo que aportan. Simplemente ya no doy por hecho que el rider más grande sea automáticamente la mejor herramienta para cada sesión.

Tres recuerdos del camino: la llegada de la máquina, una sesión de eclipse solar y una cabina compartida con Mike Platinas.

Conclusión

La PRIME GO+ empezó siendo la solución para los bolos pequeños. Terminó ganándose mi confianza para los grandes.

La compré el 11 de noviembre de 2024. Desde entonces ha pasado de ser una idea práctica a convertirse en una compañera de actuaciones. Continúa sorprendiéndome, continúa aprendiendo conmigo a través de Engine DJ y, sobre todo, continúa recordándome algo esencial: después de más de cuarenta años de música, todavía puedo estrenar una cabina y volver a sentirme como aquel niño que solo quería que llegara la siguiente sesión.

Manel López “MAMOMO”

Keep on moving, don’t ever stop.

Fuentes consultadas

Las especificaciones y el estado de los productos se revisaron el 17 de agosto de 2026. Los servicios, versiones y compatibilidades pueden cambiar.

  1. Denon DJ — PRIME GO+ (producto y especificaciones oficiales).
  2. Denon DJ — Comunicado de lanzamiento de la PRIME GO+ (17 de octubre de 2024).
  3. Denon DJ Support — Preguntas frecuentes de PRIME GO+.
  4. Engine DJ — Descargas, versiones y manuales.
  5. Engine DJ — Novedades de Engine DJ 5.0.
  6. Engine DJ Support — Hardware compatible con Apple Music.
  7. Pioneer DJ — CDJ-3000 (producto y especificaciones oficiales).
  8. Pioneer DJ — Especificaciones oficiales de CDJ-2000NXS2 y DJM-900NXS2.
  9. Pioneer DJ — DJM-900NXS2 (página archivada y sucesor indicado).
Fotografías personales: archivo de Manel López “MAMOMO”, alojado en Blogger. Las imágenes se pueden ampliar pulsando sobre ellas.
Manel López Mamomo junto al Robot Soldier del Museo Ghibli en Mitaka, Japón, 2007
Junto al Robot Soldier de El castillo en el cielo, en el Museo Ghibli de Mitaka. Japón, noviembre de 2007.

Hay viajes que con el paso de los años se convierten en algo más que un conjunto de fotografías. Mi viaje a Japón en noviembre de 2007 es uno de ellos.

Durante aquellos días fui publicando pequeñas crónicas en este mismo blog. Osaka, Nara, Tokio, Hiroshima, templos, electrónica, música, discos... Japón era exactamente ese contraste que esperaba encontrar y, al mismo tiempo, conseguía sorprenderme continuamente.

Pero había una visita que esperaba especialmente.

El Museo Ghibli.

De hecho, cuando escribí sobre ello desde Japón el 23 de noviembre de 2007, lo definí como una de las visitas más esperadas del viaje y «un pequeño sueño en mi vida».

Han pasado casi veinte años desde entonces y me ha parecido un buen momento para recuperar aquellas fotografías y aquellos recuerdos. Más aún ahora que Studio Ghibli ha sido reconocido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.

Cómo descubrí Studio Ghibli

Mi relación con Studio Ghibli empezó principalmente con El viaje de Chihiro.

Probablemente, como ocurrió con mucha gente fuera de Japón, el éxito internacional y el Óscar de la película ayudaron a que me fijara en ella. La descubrí y a partir de ahí empecé a interesarme cada vez más por el trabajo de Hayao Miyazaki y por todo aquel universo.

Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, Porco Rosso, El castillo en el cielo... Había algo diferente en aquellas películas.

Me interesaban las historias, evidentemente, pero también la parte visual y técnica. Siempre me ha gustado saber qué existe detrás de una imagen: cómo está hecha, cómo se mueve y cómo una idea acaba convertida en algo que vemos en una pantalla.

Por eso visitar el Museo Ghibli no era simplemente visitar un museo dedicado a unas películas que me gustaban.

Era entrar, de alguna manera, dentro de ellas.

Entrada del Museo Ghibli de Mitaka fotografiada por Manel López en 2007
Museo Ghibli de Mitaka durante mi visita de noviembre de 2007.

Rumbo a Mitaka

Aunque normalmente hablamos del Museo Ghibli de Tokio, en realidad se encuentra en Mitaka, al oeste del centro de la capital japonesa y junto al parque de Inokashira.

Desde la estación de Mitaka se puede llegar caminando y también existe un pequeño autobús que conecta la estación con el museo.

Y el autobús ya deja bastante claro hacia dónde te diriges.

Manel López junto al autobús del Museo Ghibli de Mitaka en Japón en 2007
Junto al autobús que llevaba al Museo Ghibli. Mitaka, noviembre de 2007.

Recuperar ahora estas fotografías tiene algo especial. En aquel momento eran simplemente las fotos que iba haciendo durante el viaje. Hoy se han convertido en pequeños documentos de cómo recuerdo aquel Japón de 2007.

El museo tampoco aparece como una enorme construcción monumental. Está integrado en un entorno lleno de vegetación y su arquitectura parece formar parte del mismo lugar.

Y allí está, por supuesto, uno de los personajes más reconocibles de Studio Ghibli:

Totoro.

Totoro recibe a los visitantes desde una especie de taquilla, aunque aquella no es realmente la entrada. Una pequeña broma que ya anticipa que este no es un museo convencional.

Un museo pensado casi como una película

El Museo Ghibli no está planteado simplemente como una sucesión de salas llenas de objetos.

El propio edificio forma parte de la experiencia.

Escaleras de caracol, pasadizos, terrazas, puentes interiores, vidrieras y pequeños rincones hacen que uno pueda ir descubriendo el espacio en vez de limitarse a seguir un recorrido rígido.

Es una manera de plantear un museo que encaja perfectamente con el cine de Miyazaki: curiosidad, descubrimiento y tiempo para mirar.

Ver cómo nacían aquellas películas

En la pequeña entrada que publiqué desde Japón aquel mismo día escribí algo muy sencillo:

«Hemos visto cómo crean estas películas...»

Y esa era precisamente una de las partes que más me interesaban.

El museo permite acercarse al proceso con el que nace una película de animación: dibujos, fondos, bocetos, storyboards, mesas de trabajo, objetos de referencia y todo ese trabajo que normalmente queda escondido detrás de la película terminada.

Antes de convertirse en Totoro, Chihiro, Mononoke o Porco Rosso, todo empieza con algo tremendamente sencillo:

una idea, un lápiz y una hoja de papel.

Para alguien al que siempre le ha interesado la imagen, el vídeo, el diseño y la animación, poder observar este proceso tenía un atractivo añadido.

Y quizá resulte todavía más interesante verlo desde 2026.

Hoy disponemos de herramientas digitales capaces de hacer en minutos cosas que hace unos años podían requerir días de trabajo. La tecnología ha avanzado de forma espectacular. Pero ver cómo se construían artesanalmente estas películas recuerda algo bastante importante:

la herramienta nunca debería ser más importante que la idea.

Cuando unos dibujos empiezan a moverse

Otra de las partes fascinantes del museo explica algo aparentemente muy sencillo pero que está en el origen de todo el cine: cómo nuestro cerebro convierte una sucesión de imágenes inmóviles en movimiento.

Zootropos, proyectores y otros dispositivos muestran los principios de la animación.

Figuras completamente inmóviles empiezan a cobrar vida cuando el mecanismo gira y la iluminación entra en juego.

Puede parecer elemental comparado con la animación digital actual, pero precisamente ahí está buena parte de su encanto.

La magia empieza siendo mecánica.

Un museo que no quiere que lo mires a través del teléfono

Una de las características más particulares del Museo Ghibli es que no se permiten fotografías ni vídeos en el interior.

Si aquello ya resultaba peculiar en 2007, en 2026 parece casi una declaración de principios.

Vivimos acostumbrados a fotografiarlo absolutamente todo. En ocasiones parece incluso que primero tenemos que guardar una imagen en el móvil para poder disfrutar después de lo que tenemos delante.

Aquí sucede exactamente lo contrario.

Hay que mirar.

Eso explica también por qué las fotografías que conservo de aquel día son principalmente de los espacios exteriores.

Y paradójicamente, después de casi veinte años, quizá tenga algo positivo: no puedo reconstruir artificialmente cada segundo de la visita mirando cientos de fotografías.

Lo que permanece es el recuerdo de haber estado allí.

Un cortometraje que solamente podías ver allí

En mi artículo original de 2007 anoté también:

«...y un cortometraje inédito... espectacular.»

En el sótano del museo se encuentra el Saturn Theater, una pequeña sala con alrededor de 80 localidades en la que se proyectan cortometrajes originales de Studio Ghibli.

La programación va cambiando y estas producciones forman parte de la propia experiencia del museo.

Aquí prefiero ser especialmente cuidadoso: después de casi veinte años no puedo afirmar cuál fue exactamente el cortometraje que vimos aquel 23 de noviembre de 2007 sin disponer de una documentación que lo confirme.

Lo que sí puedo afirmar porque lo escribí aquel mismo día es que vimos uno.

Y mi valoración quedó bastante clara:

«Espectacular».

El Gato-Bus existe... pero los adultos nos quedamos fuera

Otro de los espacios más conocidos del museo está dedicado al enorme Gato-Bus de Mi vecino Totoro.

Ghibli convirtió aquel extraño vehículo de la película en un espacio real para que los niños pudieran tocarlo, subirse y jugar.

Los adultos, sin embargo, tenemos que limitarnos a observarlo.

Actualmente el propio museo sigue indicando que el Cat Bus está reservado a niños de hasta 12 años.

Y, pensándolo bien, me parece absolutamente coherente con la filosofía de Miyazaki.

Por una vez, somos los mayores quienes nos quedamos mirando desde fuera.

El Robot Soldier de El castillo en el cielo

Y finalmente llegamos a uno de los símbolos del museo.

Desde una escalera de caracol se accede al jardín de la azotea y allí, rodeado de vegetación, aparece el gigantesco Robot Soldier de El castillo en el cielo.

Mide aproximadamente cinco metros de altura.

Manel López junto al robot de El castillo en el cielo en el Museo Ghibli de Mitaka
Manel López junto al Robot Soldier de El castillo en el cielo. Museo Ghibli, Mitaka, 23 de noviembre de 2007.

Esta fotografía es probablemente una de las que mejor resumen aquella visita.

Una enorme máquina rodeada de plantas.

Tecnología y naturaleza conviviendo.

Algo creado por el ser humano que parece haberse integrado nuevamente en el bosque.

Es difícil encontrar una imagen que resuma mejor algunas de las constantes del cine de Miyazaki.

Y después... Akihabara

Y aquel día todavía no había terminado.

Después del Museo Ghibli fuimos a Akihabara, uno de los barrios más famosos de Tokio por la electrónica y la cultura popular japonesa.

En mi crónica de 2007 comentaba precisamente la enorme cantidad de gente que llenaba el barrio y cómo algunas calles llegaban a cerrarse al tráfico.

Y ahora, visto con perspectiva, aquella combinación representa bastante bien una de las sensaciones que me produjo Japón.

En unas pocas horas habíamos pasado del trabajo artesanal de Ghibli, los dibujos, los bosques y Totoro a un lugar lleno de electrónica, luces, tecnología y cultura pop.

Dos mundos muy diferentes y, al mismo tiempo, absolutamente japoneses.

Mi viaje a Japón de noviembre de 2007

Ghibli era una de las visitas que tenía señaladas incluso antes de partir.

De hecho, el 5 de noviembre de 2007, pocos días antes del viaje, publiqué una pequeña entrada titulada Viaje a Japón en la que enumeraba algunas de las cosas que quería ver.

La primera de aquella lista era precisamente:

Museo Ghibli.

Durante aquellos días fui dejando pequeñas crónicas en mamomo.com. Eran textos muy diferentes de los artículos que publico hoy: unas pocas líneas escritas desde Japón para contar dónde estaba, lo que había visitado y enlazar las fotografías.

Por ejemplo, el 18 de noviembre escribía desde Osaka después de haber pasado prácticamente todo el día visitando los templos de Nara.

Y había un detalle que en aquel momento me pareció suficientemente importante como para dejarlo registrado:

hacía muchísimo frío.

Ahora aquellas entradas tan sencillas se han convertido accidentalmente en mi propio diario del viaje.

De Heidi a Chihiro

Hay además una conexión curiosa con quienes crecimos viendo televisión en España.

Mucho antes de saber quién era Hayao Miyazaki, muchos ya habíamos visto parte de su trabajo.

Heidi, la serie japonesa de 1974 dirigida por Isao Takahata, contó con Hayao Miyazaki en un papel esencial dentro de su concepción visual y escénica.

Años después, Miyazaki y Takahata serían figuras fundamentales en la creación de Studio Ghibli.

Es curioso pensar que posiblemente algunos habíamos entrado en ese universo visual muchos años antes de conocer siquiera el nombre de Miyazaki.

Casi veinte años después

Cuando vuelvo a mirar estas fotografías hay algo evidente:

ha pasado muchísimo tiempo.

La visita fue el 23 de noviembre de 2007.

En aquellos años escribía desde Japón en el blog y enlazaba las fotografías del viaje mediante Picasa, el antiguo servicio de Google.

Picasa terminó desapareciendo como servicio independiente, los teléfonos han cambiado completamente, las cámaras también, Internet no se parece demasiado al de entonces y nuestra forma de viajar y compartir lo que hacemos es radicalmente distinta.

Pero el recuerdo de aquella visita continúa siendo muy claro.

Studio Ghibli, Premio Princesa de Asturias 2026

Existe además una buena razón para recuperar precisamente ahora esta historia.

El 6 de mayo de 2026 se anunció oficialmente que Studio Ghibli había sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.

Entre los aspectos destacados del estudio se encuentran precisamente la sensibilidad de sus historias, su animación artesanal, el respeto por las personas y la naturaleza y esa capacidad tan característica de encontrar belleza en situaciones aparentemente cotidianas.

Leer eso casi veinte años después de aquella visita me lleva inmediatamente de nuevo al museo.

Porque gran parte de esa filosofía estaba allí.

Un museo que sigue funcionando a su manera

El Museo Ghibli sigue estando en Mitaka y continúa manteniendo muchas de las características que lo hacían diferente cuando lo visité.

Las entradas deben comprarse con antelación para una fecha y una hora determinadas. No se pueden comprar directamente al llegar al museo.

El Saturn Theater sigue proyectando cortometrajes de Studio Ghibli, el Cat Bus continúa esperando a los niños y el Robot Soldier de cinco metros permanece en el jardín de la azotea.

Y dentro del edificio sigue sin estar permitido hacer fotografías ni grabar vídeos.

En un mundo que ha cambiado enormemente desde 2007, resulta agradable comprobar que algunas cosas continúan funcionando a su manera.

Un pequeño sueño cumplido

Podría intentar explicar ahora, casi veinte años después, qué significó para mí aquella visita.

Pero creo que hay una versión de mí mismo que lo explicó mucho mejor.

La que acababa de salir del museo.

El 23 de noviembre de 2007 escribí:

«...una de las visitas más esperadas de este viaje y un pequeño sueño en mi vida.... visitar el museo Ghibli».

Creo que no hace falta adornarlo demasiado más.

Había viajado hasta Japón y estaba en el lugar donde podía descubrir cómo se creaban algunas de las películas de animación que más me habían impresionado.

Y, por lo que parece también en las fotografías, estaba feliz.

De hecho, alguien llamado Mayka dejó entonces un comentario en aquella entrada:

«Por fin estás en el museo, ahora sí que se te ve feliz de verdad, por lo menos sonríes en las fotos.»

Y probablemente tenía razón.

Casi veinte años después, estas fotografías ya no son simplemente las imágenes de unas vacaciones.

Son el recuerdo de un viaje, de una época y de aquel día en Mitaka en el que durante unas horas pude entrar en el universo de Studio Ghibli.

Un pequeño sueño que, efectivamente, pude cumplir.

Del archivo de mamomo.com

Mi publicación original desde Japón, 23 de noviembre de 2007:
Ghibli y Akihabara

Antes de iniciar el viaje:
Viaje a Japón — noviembre de 2007

Información actual consultada: Museo Ghibli de Mitaka y Fundación Princesa de Asturias.
Ghibli Museum, Mitaka — web oficial  ·  Studio Ghibli — Premio Princesa de Asturias 2026
```

   


Durante las últimas semanas, una noticia ha vuelto a sacudir a los seguidores de la música de los años 80: la posibilidad de una nueva reunión de Modern Talking. Lo que en un principio parecía una simple declaración de Dieter Bohlen ha acabado generando miles de comentarios en redes sociales, debates entre aficionados e incluso opiniones enfrentadas sobre qué representa realmente Modern Talking.

Pero... ¿realmente tiene sentido un regreso? ¿Por qué genera tanta polémica? ¿Quién tiene razón?

El origen de la polémica

Todo comenzó cuando Dieter Bohlen explicó públicamente que existían propuestas muy importantes para reunir nuevamente a Modern Talking.

Según comentó, sobre la mesa había proyectos como:

  • Una gira de aproximadamente diez conciertos.
  • Un documental.
  • Un musical basado en la historia del grupo.

Sus declaraciones despertaron inmediatamente la ilusión de millones de seguidores que llevan más de veinte años soñando con volver a ver juntos a Thomas Anders y Dieter Bohlen.

Sin embargo, la respuesta de Thomas Anders fue totalmente distinta.

A través de un comunicado oficial dejó muy claro que una reunión no entra en sus planes. Explicó que está orgulloso del legado de Modern Talking, recordó que sus canciones siguen acumulando cientos de millones de reproducciones cada año y afirmó sentirse plenamente feliz con su carrera en solitario.

Con ello, la puerta volvió a cerrarse... al menos por ahora.


Un grupo que sigue más vivo que nunca

Lo curioso de todo esto es que Modern Talking nunca ha dejado de estar presente.

Pocos grupos de los años 80 pueden presumir de seguir sonando diariamente en:

  • Spotify
  • Apple Music
  • YouTube
  • TikTok
  • Instagram
  • Radios especializadas

Canciones como:

  • You're My Heart, You're My Soul
  • Cheri Cheri Lady
  • Brother Louie
  • Atlantis Is Calling

siguen siendo auténticos himnos para varias generaciones.

Y eso explica perfectamente por qué cualquier noticia relacionada con una posible reunión tiene tanta repercusión mundial.


¿Modern Talking eran dos personas... o mucho más?

Uno de los debates que más he leído estos días es el siguiente:

"Modern Talking no eran solo Dieter Bohlen y Thomas Anders."

Y aquí creo que conviene hacer una aclaración.

Es completamente cierto que detrás del sonido de Modern Talking existía un equipo extraordinario.

Entre las personas fundamentales encontramos, por ejemplo:

  • Luis Rodríguez, coproductor y uno de los grandes responsables del sonido característico del grupo.
  • Rolf Köhler, una voz imprescindible en los coros.
  • Michael Scholz.
  • Detlef Wiedeke.
  • Además de numerosos músicos de estudio y técnicos que participaron en las grabaciones.

Todos ellos ayudaron a construir ese sonido inconfundible que todavía hoy reconocemos en pocos segundos.

Pero también es cierto que Modern Talking, oficialmente, siempre fue un dúo.

Los únicos miembros oficiales fueron:

  • Thomas Anders
  • Dieter Bohlen

Ellos aparecían en las portadas, videoclips, giras, entrevistas y toda la promoción internacional.

El resto eran colaboradores imprescindibles, pero no miembros del grupo.

Es exactamente lo mismo que ocurre con muchísimos artistas internacionales que trabajan rodeados de grandes músicos sin que éstos formen oficialmente parte de la banda.


El eterno debate: ¿es mejor no volver?

Y aquí aparecen dos posturas muy claras.

Los que desean la reunión

Muchos pensamos que sería histórico volver a verlos juntos.

No solamente por la nostalgia.

También porque ambos siguen llenando recintos por separado y porque una gira mundial tendría una repercusión enorme.

Sería uno de los acontecimientos musicales más importantes relacionados con el eurodisco en décadas.


Los que prefieren dejar el recuerdo intacto

Otros seguidores opinan justo lo contrario.

Consideran que Modern Talking ya tuvo dos etapas históricas:

  • 1984-1987
  • 1998-2003

Y que insistir una tercera vez podría romper parte de la magia.

No olvidemos que la relación entre ambos siempre ha sido complicada y que las anteriores separaciones no fueron precisamente amistosas.


Las redes sociales han vuelto a hablar

Es curioso comprobar cómo prácticamente cada noticia sobre Modern Talking acaba convirtiéndose en un enorme debate.

Se leen comentarios como:

  • "Sin Dieter no existe Modern Talking."
  • "Sin Thomas tampoco."
  • "Luis Rodríguez era el verdadero genio."
  • "Los coristas eran el auténtico sonido."
  • "Ya son mayores."
  • "Que hagan una última gira."

Y probablemente todos tengan parte de razón.

Porque Modern Talking no fue únicamente una colección de canciones.

Fue un fenómeno cultural.


Mi opinión personal

Como DJ y como alguien que creció escuchando esta música, reconozco que Modern Talking fue uno de los grupos que más me marcaron durante mi juventud.

Muchos de aquellos temas siguen emocionándome exactamente igual que hace cuarenta años.

Además, sigo disfrutando de la carrera en solitario de Thomas Anders, del trabajo de Dieter Bohlen como productor y compositor, e incluso de proyectos paralelos como Blue System, que dejó auténticos clásicos de la música pop.

¿Me gustaría volver a ver juntos a Thomas Anders y Dieter Bohlen?

Sinceramente, sí.

Creo que sería un momento histórico para millones de seguidores.

Pero también entiendo perfectamente la postura de Thomas Anders. Después de tantos años, cada uno ha construido su propia vida profesional y personal, y nadie debería sentirse obligado a revivir una etapa simplemente porque los fans la deseen.


Pase lo que pase... el legado ya es eterno

Quizá Modern Talking nunca vuelva.

O quizá algún día nos sorprendan.

La historia de la música está llena de reuniones que parecían absolutamente imposibles.

Mientras tanto, hay algo que nadie puede discutir.

Modern Talking sigue sonando en pistas de baile, emisoras de radio, recopilatorios, plataformas de streaming y sesiones remember de todo el mundo.

Y eso demuestra que, independientemente de si vuelven o no, muy pocos grupos han conseguido mantener viva su música durante cuatro décadas con tanta fuerza.

Porque, al final, las mejores canciones no entienden de separaciones, polémicas ni comunicados oficiales. Simplemente siguen emocionando a quienes las escucharon ayer... y también a quienes las descubren por primera vez hoy.


¿Y tú qué opinas?

¿Crees que Thomas Anders y Dieter Bohlen deberían hacer una última gira juntos o piensas que es mejor conservar el magnífico recuerdo que ya nos dejaron? ¡Déjalo en los comentarios!


Hay noticias que simplemente informan, y otras que de alguna manera reconcilian un poco con la cultura.
La concesión de la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio a Carlos Giménez Giménez pertenece claramente a este segundo grupo.

El Gobierno ha concedido al historietista, autor y guionista madrileño esta alta distinción oficial en reconocimiento a una trayectoria inmensa, profundamente personal y absolutamente necesaria dentro de la historieta española. Y aunque muchas veces, por comodidad, podamos hablar de “premio”, conviene remarcar que estamos ante algo incluso más institucional: una condecoración oficial del Estado, publicada en el Boletín Oficial del Estado mediante el Real Decreto 506/2026, de 16 de junio.

Para quienes llevamos años siguiendo la obra de Carlos Giménez, la noticia no sorprende por el mérito, sino quizá por lo mucho que ha tardado en llegar un reconocimiento de este nivel. Porque si hay un autor que ha demostrado que el cómic, el tebeo o la historieta —llamémoslo como queramos— puede ser memoria, emoción, denuncia, humor, testimonio y arte popular al mismo tiempo, ese autor es Carlos Giménez.


Un reconocimiento que va más allá del cómic

La Orden Civil de Alfonso X el Sabio distingue méritos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación. En el caso de Carlos Giménez, el reconocimiento tiene un sentido especialmente potente: no se premia únicamente a un dibujante extraordinario, sino a un creador que ha utilizado la historieta como herramienta para contar la historia de un país desde abajo, desde la calle, desde los niños, desde los trabajadores, desde los perdedores y desde todos aquellos que muchas veces no aparecen en los grandes relatos oficiales.

Carlos Giménez ha demostrado durante décadas que una página de viñetas puede tener la misma fuerza que una novela, una película o un documental. A veces, incluso más, porque sus personajes parecen hablarnos directamente. No hay distancia fría. No hay artificio innecesario. Hay humanidad, hay dolor, hay ternura y hay una mirada absolutamente reconocible.

Y esto es lo que hace que la noticia sea tan importante. No es solo un homenaje a Carlos Giménez. Es también una forma de reconocer que la historieta española ha sido, y sigue siendo, una parte fundamental de nuestra cultura.

Carlos Giménez, el autor que convirtió la memoria en viñetas

Hablar de Carlos Giménez es hablar inevitablemente de Paracuellos. Una obra dura, autobiográfica, necesaria y profundamente emocionante, donde el autor retrata la vida de los niños en los hogares del Auxilio Social durante la posguerra franquista.

Pero reducir a Carlos Giménez únicamente a Paracuellos sería quedarse corto. Su universo creativo es mucho más amplio. Barrio, Los Profesionales, 36-39 Malos tiempos, España: Una, Grande y Libre, Dani Futuro, Hom, Pepe o sus adaptaciones literarias demuestran la enorme variedad de registros de un autor capaz de moverse entre la memoria histórica, la ciencia ficción, el retrato social, la autobiografía y la crónica de una profesión.

Lo impresionante de Giménez es que, incluso cuando habla de algo muy concreto, acaba hablando de todos nosotros. Cuando cuenta la infancia en la posguerra, no solo está hablando de unos niños concretos. Está hablando de miedo, de hambre, de injusticia, de supervivencia y también de imaginación. Cuando retrata a los dibujantes de agencia en Los Profesionales, no solo habla del mundo del cómic; habla de vocación, de precariedad, de ilusiones, de amistad, de juventud y del paso del tiempo.

Esa capacidad de transformar lo personal en universal es una de las grandes virtudes de su obra.

Paracuellos: la obra que nadie debería ignorar

Paracuellos es una de esas obras que deberían formar parte de la memoria cultural de cualquier lector. No hace falta ser aficionado al cómic para entender su importancia. De hecho, quizá esa sea una de las claves: Carlos Giménez ha conseguido que muchas personas que no leen habitualmente historietas entiendan que una viñeta también puede ser literatura, historia y testimonio.

La fuerza de Paracuellos está en su equilibrio imposible. Es una obra durísima, pero no se queda solo en el golpe emocional. Tiene humor, tiene ternura, tiene niños que sueñan, que se ayudan, que se pelean, que imaginan, que sobreviven. Y precisamente por eso duele más. Porque no habla de conceptos abstractos, sino de vidas pequeñas atrapadas en un sistema enorme y cruel.

En mamomo.com ya he hablado en otras ocasiones de esta obra y de lo que significa. Recuerdo especialmente esa sensación de reencontrarme con Carlos Giménez cada vez que aparece un nuevo volumen o una nueva edición. En mi caso, no lo vivo como una novedad cualquiera, sino como el regreso de alguien cuya obra llevo siguiendo desde hace mucho tiempo. Es esa clase de autor que no se compra solo para leer: se compra también para conservar, para mirar, para volver, para recomendar.

Los Profesionales: el homenaje a una generación de dibujantes

Otra de las obras fundamentales de Carlos Giménez es Los Profesionales, una serie que siempre me ha parecido especialmente entrañable porque habla de la pasión por crear, pero también de las dificultades reales de vivir de esa pasión.

En Los Profesionales, Giménez retrata a los dibujantes de agencia, a aquellos jóvenes que soñaban con hacer tebeos y acabaron formando parte de una generación importantísima de autores españoles. Hay humor, hay anécdotas, hay caricatura, pero también hay una mirada muy lúcida sobre el oficio.

En mamomo.com comenté en su momento Los Profesionales 6: La última cena de los veteranos, una obra que funciona casi como despedida y balance. Me gustó especialmente esa idea de los veteranos que se reencuentran, que miran hacia atrás y que de alguna manera representan a toda una generación que trabajó muchísimo, que exportó talento y que muchas veces no recibió el reconocimiento que merecía en su propio país.

En ese sentido, la Gran Cruz concedida ahora a Carlos Giménez también puede leerse como un homenaje indirecto a todos aquellos profesionales del dibujo que hicieron grande la historieta española desde talleres, agencias, revistas y editoriales.

El cómic, el tebeo, la historieta: una cuestión de respeto

Siempre me ha gustado reivindicar la palabra “tebeo”. A veces parece que necesitamos llamar “novela gráfica” a todo para que parezca más serio, como si la historieta necesitara disfrazarse para ser aceptada por la cultura oficial.

Carlos Giménez demuestra precisamente lo contrario. Sus tebeos son importantes porque son buenos, porque son honestos, porque están bien narrados, porque emocionan y porque cuentan cosas que importan. No necesitan etiquetas sofisticadas para justificar su valor.

El reconocimiento oficial a Giménez debería servir también para recordar que el cómic español no es un género menor. Es una forma de expresión con una historia riquísima, con autores enormes y con una capacidad extraordinaria para llegar a lectores de generaciones muy distintas.

Durante demasiado tiempo, el cómic ha sido tratado como entretenimiento secundario, como algo juvenil o menor. Pero autores como Carlos Giménez han desmontado ese prejuicio página a página. Sus historietas tienen memoria, tienen estructura, tienen lenguaje propio y tienen una potencia narrativa que muchos otros medios envidiarían.

Una trayectoria que dialoga con la historia de España

Uno de los grandes valores de Carlos Giménez es que su obra ayuda a entender España. No desde los discursos oficiales, sino desde la vida cotidiana.

En Paracuellos aparece la posguerra vista por los niños. En Barrio aparece la salida al mundo, la adolescencia, la calle. En Los Profesionales aparece el mundo laboral de los dibujantes, las agencias, la Barcelona de una época y el oficio contado desde dentro. En 36-39 Malos tiempos aparece la Guerra Civil con una mirada directa y humana. En otras obras aparece la ciencia ficción, el humor, el desencanto, la vejez, el miedo, la amistad y la memoria.

Carlos Giménez no ha construido una obra aislada, sino un gran mosaico. Un mosaico en el que cada serie aporta una pieza distinta de una misma mirada: la de un autor que observa la realidad con dureza, pero también con compasión.

Ese equilibrio es muy difícil. Hay autores que caen en el sentimentalismo. Otros se quedan en la denuncia seca. Giménez, en cambio, consigue algo mucho más complejo: contar cosas terribles sin perder nunca la humanidad de sus personajes.

El Maestro y yo en la feria del cómic

Mi relación personal con Carlos Giménez desde mamomo.com

En mi caso, Carlos Giménez no es un nombre que aparezca ahora por la noticia de la Gran Cruz. En mamomo.com llevo años dedicándole espacio porque siempre lo he considerado uno de los grandes maestros de la historieta española.

En la propia web hay una sección dedicada a Carlos Giménez, y en diferentes entradas he ido comentando obras y novedades relacionadas con él. He hablado de Paracuellos, de Los Profesionales, de sus nuevos trabajos y de esa sensación tan especial que produce encontrar una nueva obra suya en una tienda de cómics.

Me gusta especialmente esa mezcla de admiración y cercanía que provoca su obra. Carlos Giménez es un autor enorme, pero sus páginas no se leen desde la distancia. Se leen como si alguien te estuviera contando algo importante al oído. Algo que ha vivido, algo que ha visto, algo que no quiere que olvidemos.

Y quizá por eso esta noticia me alegra de una manera especial. Porque no es solo que se reconozca a un gran dibujante. Es que se reconoce a alguien que nos ha enseñado que la memoria también puede dibujarse.

Un maestro reconocido por fin desde las instituciones

Carlos Giménez ya había recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su trayectoria, incluyendo premios importantes dentro del mundo del cómic y de la cultura. Pero la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio tiene una dimensión simbólica distinta.

Que el Estado reconozca a un historietista de esta manera significa que algo ha cambiado. Significa que el cómic ya no puede ser apartado como una cultura menor. Significa que las viñetas de Carlos Giménez forman parte del patrimonio cultural y emocional de este país.

Y eso es importante para los lectores, para los autores, para los editores y para las nuevas generaciones. Porque muchos jóvenes creadores han aprendido de Giménez que se puede contar la propia vida sin caer en la vanidad, que se puede hablar de política sin hacer panfleto, que se puede emocionar sin manipular y que se puede dibujar la realidad con una personalidad absolutamente única.

La importancia de leerlo hoy

Leer hoy a Carlos Giménez sigue siendo necesario. Quizá más que nunca.

Vivimos en una época donde todo pasa muy rápido, donde la memoria se convierte a menudo en un titular breve, en una polémica o en una opinión de redes sociales. Frente a eso, la obra de Giménez nos obliga a mirar despacio. A detenernos en una viñeta. A observar una expresión. A escuchar a un personaje. A recordar que detrás de cada época histórica hubo personas concretas, con hambre, miedo, sueños, rabia y esperanza.

Sus tebeos no son solo documentos del pasado. También son advertencias para el presente. Nos recuerdan lo fácil que es olvidar, lo cómodo que resulta mirar hacia otro lado y lo necesario que es conservar las historias de quienes no tuvieron voz.

Y además, algo que a veces se olvida: Carlos Giménez también entretiene. Su obra no es importante solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Hay ritmo, hay oficio, hay sentido del humor, hay personajes inolvidables y hay una manera de narrar que engancha desde la primera página.

Un reconocimiento merecido y una invitación a leerlo

La concesión de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio a Carlos Giménez es una magnífica noticia para la cultura española. Pero también debería ser una invitación.

  • Una invitación a quienes ya lo conocen para volver a sus obras.
  • Una invitación a quienes solo han oído hablar de Paracuellos para descubrirlo de verdad.
  • Y una invitación a quienes todavía creen que los tebeos son algo menor para acercarse a uno de los autores que mejor ha demostrado lo contrario.

Carlos Giménez ha dedicado su vida a contar historias con viñetas. Historias que nacen de la memoria, del oficio, de la imaginación y de una mirada profundamente humana. Esta Gran Cruz reconoce esa trayectoria, pero también reconoce algo más grande: que la historieta española tiene maestros, tiene historia y tiene obras imprescindibles.

Desde mamomo.com, donde tantas veces he hablado de música, cine, cultura visual, diseño, televisión y también de cómics, esta noticia me parece una alegría enorme. Porque Carlos Giménez no solo es un autor admirado: es uno de esos creadores que forman parte de nuestra educación sentimental.

Y cuando un país reconoce a alguien que ha sabido dibujar su memoria, también se reconoce un poco a sí mismo.

Enhorabuena, maestro.

Video de la entrega.

https://www.youtube.com/watch?v=nAExnbaY_fY


Fuente oficial: Boletín Oficial del Estado - Real Decreto 506/2026



Hay algo que todos tenemos bastante claro desde hace años: imitar a Michael Jackson es prácticamente imposible. No hablo solo de copiar unos pasos o una voz, sino de esa mezcla única de carisma, sensibilidad artística y presencia escénica que tenía. Eso no se aprende, se nace con ello.

Por eso, cuando supe que su propio sobrino, Jaafar Jackson, iba a interpretarlo en la nueva película Michael, confieso que tenía curiosidad… pero también ciertas dudas. Y después de verla, puedo decir que me ha sorprendido para bien.

Jaafar no intenta hacer una imitación forzada. Y eso, para mí, es clave. Hay momentos en los que te olvidas de que estás viendo a un actor. Evidentemente, nadie puede ser Michael, pero sí que consigue capturar esa esencia, esa forma de moverse, esa energía tan especial. Se nota que hay respeto, pero también un trabajo muy serio detrás.

La película, además, está muy bien llevada. No busca el morbo fácil ni se mete de lleno en las polémicas que todos conocemos. Y sinceramente, creo que es un acierto. Aquí el enfoque es otro: el artista. El genio. El creador.

Se centra mucho en su faceta artística, en cómo entendía la música y el espectáculo. Hay partes que destacan su forma de trabajar el baile, su obsesión por el detalle, su manera de convertir cada actuación en algo casi mágico. Y eso es lo que muchos admiramos de él.

También toca su infancia, como no podía ser de otra manera, pero lo hace sin recrearse demasiado. Lo justo para entender de dónde viene todo, sin que eso eclipse lo importante: su evolución como artista.

A nivel emocional, la película funciona porque no intenta ser más de lo que es. No pretende darte respuestas a todo ni posicionarse en temas delicados. Simplemente, te invita a recordar por qué Michael Jackson fue quien fue.

Y eso, en los tiempos que corren, ya es bastante.

Como alguien que lleva muchos años vinculado a la música, al espectáculo y a la cultura DJ, agradezco cuando una película entiende lo que significa un artista de verdad. Aquí no hay postureo. Hay respeto, hay cariño y hay una mirada bastante limpia hacia su legado.

En resumen: no es una película perfecta, pero sí es una película necesaria si eres fan de Michael o si simplemente te interesa la historia de uno de los mayores iconos de la música. Sales con la sensación de haber conectado otra vez con su arte. Y eso, sinceramente, no es poca cosa.

Lee mi artículo de cuando falleció Michael Jackson:

Que puedo decir de MICHAEL JACKSON (Manel López)

 


En un mundo dominado por el streaming y la música digital instantánea, los discos de vinilo están viviendo un renacimiento notable, especialmente entre los jóvenes y en mercados como Japón. El episodio de Biz Stream de NHK World-Japan, titulado "Back to Grooves and Grain" (Gracias por el aviso Freddy Soro), dedica una sección especial a este fenómeno, explorando cómo el encanto analógico del vinilo conquista de nuevo a las nuevas generaciones y cómo una empresa japonesa ha sido clave para que este revival sea posible.

El streaming se ha convertido en la norma para consumir música. Plataformas como Spotify o Apple Music ofrecen acceso ilimitado a millones de canciones con solo un clic. Sin embargo, desde alrededor de 2015, las ventas de vinilos han crecido de forma espectacular en Japón. En 2024, la producción alcanzó casi 3,15 millones de unidades y los ingresos por ventas rozaron los 8.000 millones de yenes (aproximadamente 50 millones de dólares). Gracias al aumento de precios, el valor total superó incluso los niveles de 1989, en plena era dorada del formato analógico.




Este auge no es exclusivo de Japón: el mercado mundial del vinilo también está en expansión. En grandes tiendas de discos de Shibuya, como la que se muestra en el reportaje, un piso entero está dedicado exclusivamente a vinilos y siempre está lleno de jóvenes compradores.

Los clientes explican su pasión: “Compré un tocadiscos cuando empecé mi primer trabajo a tiempo completo y desde entonces no he parado de caer en la madriguera”. Otro añade: “Me encantan los delicados surcos del sonido y disfruto del proceso de poner el disco”. Un tercero valora “el impacto que tiene el vinilo; aunque el audio pueda sonar un poco granulado o crudo, creo que añade sabor al sonido”.

Jonathan Sobel, comentarista del programa y coleccionista de vinilos de toda la vida, comparte su entusiasmo: “Me gusta cómo suenan, cómo se sienten en las manos, cómo se ven”. Aunque también escucha mucho streaming, defiende que no se trata de elegir uno u otro: “Si encuestas a la gente que colecciona discos analógicos, probablemente también descubras que escuchan mucho streaming. Son personas que aman la música”.

El secreto detrás de este boom radica en la producción física. Para fabricar un disco de vinilo nuevo se necesita un disco máster de laca (lacquer master disc), que sirve como plantilla original. Actualmente, solo existe una empresa en todo el mundo que fabrica estos discos en blanco: está ubicada en la prefectura de Nagano, Japón, y comenzó a producirlos en 1982.

El proceso es meticuloso: se pulen discos de aluminio, se recubren con una capa precisa de laca de nitrocelulosa de 0,2 mm de grosor, y se ajusta manualmente la velocidad de la cinta transportadora según las variaciones estacionales de la viscosidad del material. Cada disco se inspecciona reflejando luz sobre su superficie y se corta una ranura de prueba para verificar la calidad.

Este disco máster se utiliza luego para crear un stamper metálico, que permite la producción en masa de vinilos. La empresa, con 45 empleados, produce actualmente 150.000 discos al año y opera a plena capacidad, recibiendo pedidos de todo el mundo. Planean ampliar líneas de producción en el próximo año.

Durante los años 90, cuando la demanda de vinilos cayó en picado, la compañía sobrevivió diversificando su actividad industrial. Estuvieron a punto de cerrar varias veces. “Estuvimos colgando de un hilo durante mucho tiempo y nos preguntábamos cuándo sería el momento adecuado para cerrar”, recuerda su presidente. “Pero de repente las cosas dieron un giro para los vinilos, y creo que somos parcialmente responsables de ello”.

Shalva Vogue y Jonathan Sobel coinciden en aplaudir su tenacidad: sin esta empresa, el resurgimiento del vinilo podría no haber alcanzado la magnitud actual. Japón es reconocido por la altísima calidad de sus prensados, y muchos sellos internacionales prefieren fabricar allí cuando es posible.

¿Por qué vuelve el vinilo en plena era digital? Sobel lo explica con claridad: “En un mundo digital donde todo es infinitamente copiable y accesible en cualquier momento, hay un subgrupo de personas que valora algo tangible, escaso, que se puede tocar y sentir. Aunque no te consideres coleccionista, tener algo que no todo el mundo tiene resulta especial”.

El vinilo no es solo nostalgia para generaciones mayores; atrae especialmente a jóvenes que buscan experiencias sensoriales únicas: el ritual de sacar el disco de la funda, colocarlo con cuidado, bajar la aguja y escuchar el crujido inicial antes de que empiece la música. En un entorno saturado de contenido efímero, el vinilo ofrece permanencia, calidez y autenticidad.

Este segmento de Biz Stream demuestra que, incluso en 2026, lo analógico sigue encontrando su espacio. El groove del vinilo no solo resiste: está volviendo con más fuerza que nunca.

¿Tú también has vuelto a los discos de vinilo o sigues fiel al streaming? ¡Comparte tu experiencia!

Qué puedes encontrar aquí

Una puerta de entrada ordenada a los contenidos principales del blog y a mis proyectos.

Música y memoria

Vinilos, canciones e historias

Artículos sobre temas que me han marcado, portadas míticas, clásicos de pista, Italo Disco, electrónica, pop, Max Mix, New Order y recuerdos personales vinculados a la música.

DJ profesional

Sesiones, eventos y cultura DJ

Mi perfil más directo como DJ: sesiones remember, eventos, fiestas, festivales, música de baile y todo lo relacionado con la cabina.

TV y contenidos

Lleida TV y vídeos

Participaciones, programas, entrevistas, piezas musicales, vídeos y contenidos audiovisuales relacionados con mi actividad en televisión.

Visuals

Imagen, diseño y 3D

Trabajos visuales, carteles, diseño gráfico, piezas 3D, producción audiovisual y experimentos creativos vinculados a la imagen.

Voz y audio

Locución y producción

Proyectos de voz, doblaje, locución internacional, producción de audio y trabajos donde el sonido tiene un papel protagonista.

Archivo personal

Prensa, fotos y curiosidades

Un archivo abierto con recuerdos, publicaciones, fotografías, referencias personales y material relacionado con mi trayectoria.

Podcast

Historias para escuchar

Además del blog, también hay espacio para el audio: podcast, recuerdos, música, comentarios y contenidos pensados para escucharse con calma.

Ir al podcast

Accesos rápidos

Algunas rutas útiles para moverse por la web sin perderse entre tantos años de contenidos.

También me encontrarás en...

Otros espacios y proyectos vinculados a mi actividad musical y audiovisual.

Instagram MAMOMO

Instagram

Contenido visual, publicaciones, recuerdos, directos y actividad del día a día.

Ben Liebrand en español

Referencias musicales

Artículos y contenidos sobre nombres, canciones y productores que forman parte de mi imaginario musical.

¿Hablamos?

Para sesiones DJ, entrevistas, colaboraciones, locuciones, doblaje, vídeo, imagen o cualquier proyecto relacionado con música y comunicación, la mejor puerta de entrada es la página de contacto.

Aquí tienes las publicaciones más recientes del blog.