Hay algo que todos tenemos bastante claro desde hace años: imitar a Michael Jackson es prácticamente imposible. No hablo solo de copiar unos pasos o una voz, sino de esa mezcla única de carisma, sensibilidad artística y presencia escénica que tenía. Eso no se aprende, se nace con ello.
Por eso, cuando supe que su propio sobrino, Jaafar Jackson, iba a interpretarlo en la nueva película Michael, confieso que tenía curiosidad… pero también ciertas dudas. Y después de verla, puedo decir que me ha sorprendido para bien.
Jaafar no intenta hacer una imitación forzada. Y eso, para mí, es clave. Hay momentos en los que te olvidas de que estás viendo a un actor. Evidentemente, nadie puede ser Michael, pero sí que consigue capturar esa esencia, esa forma de moverse, esa energía tan especial. Se nota que hay respeto, pero también un trabajo muy serio detrás.
La película, además, está muy bien llevada. No busca el morbo fácil ni se mete de lleno en las polémicas que todos conocemos. Y sinceramente, creo que es un acierto. Aquí el enfoque es otro: el artista. El genio. El creador.
Se centra mucho en su faceta artística, en cómo entendía la música y el espectáculo. Hay partes que destacan su forma de trabajar el baile, su obsesión por el detalle, su manera de convertir cada actuación en algo casi mágico. Y eso es lo que muchos admiramos de él.
También toca su infancia, como no podía ser de otra manera, pero lo hace sin recrearse demasiado. Lo justo para entender de dónde viene todo, sin que eso eclipse lo importante: su evolución como artista.
A nivel emocional, la película funciona porque no intenta ser más de lo que es. No pretende darte respuestas a todo ni posicionarse en temas delicados. Simplemente, te invita a recordar por qué Michael Jackson fue quien fue.
Y eso, en los tiempos que corren, ya es bastante.
Como alguien que lleva muchos años vinculado a la música, al espectáculo y a la cultura DJ, agradezco cuando una película entiende lo que significa un artista de verdad. Aquí no hay postureo. Hay respeto, hay cariño y hay una mirada bastante limpia hacia su legado.
En resumen: no es una película perfecta, pero sí es una película necesaria si eres fan de Michael o si simplemente te interesa la historia de uno de los mayores iconos de la música. Sales con la sensación de haber conectado otra vez con su arte. Y eso, sinceramente, no es poca cosa.
Lee mi artículo de cuando falleció Michael Jackson:
Que puedo decir de MICHAEL JACKSON (Manel López)












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