En un mundo dominado por el streaming y la música digital instantánea, los discos de vinilo están viviendo un renacimiento notable, especialmente entre los jóvenes y en mercados como Japón. El episodio de Biz Stream de NHK World-Japan, titulado "Back to Grooves and Grain" (Gracias por el aviso Freddy Soro), dedica una sección especial a este fenómeno, explorando cómo el encanto analógico del vinilo conquista de nuevo a las nuevas generaciones y cómo una empresa japonesa ha sido clave para que este revival sea posible.
El streaming se ha convertido en la norma para consumir música. Plataformas como Spotify o Apple Music ofrecen acceso ilimitado a millones de canciones con solo un clic. Sin embargo, desde alrededor de 2015, las ventas de vinilos han crecido de forma espectacular en Japón. En 2024, la producción alcanzó casi 3,15 millones de unidades y los ingresos por ventas rozaron los 8.000 millones de yenes (aproximadamente 50 millones de dólares). Gracias al aumento de precios, el valor total superó incluso los niveles de 1989, en plena era dorada del formato analógico.
Este auge no es exclusivo de Japón: el mercado mundial del vinilo también está en expansión. En grandes tiendas de discos de Shibuya, como la que se muestra en el reportaje, un piso entero está dedicado exclusivamente a vinilos y siempre está lleno de jóvenes compradores.
Los clientes explican su pasión: “Compré un tocadiscos cuando empecé mi primer trabajo a tiempo completo y desde entonces no he parado de caer en la madriguera”. Otro añade: “Me encantan los delicados surcos del sonido y disfruto del proceso de poner el disco”. Un tercero valora “el impacto que tiene el vinilo; aunque el audio pueda sonar un poco granulado o crudo, creo que añade sabor al sonido”.
Jonathan Sobel, comentarista del programa y coleccionista de vinilos de toda la vida, comparte su entusiasmo: “Me gusta cómo suenan, cómo se sienten en las manos, cómo se ven”. Aunque también escucha mucho streaming, defiende que no se trata de elegir uno u otro: “Si encuestas a la gente que colecciona discos analógicos, probablemente también descubras que escuchan mucho streaming. Son personas que aman la música”.
El secreto detrás de este boom radica en la producción física. Para fabricar un disco de vinilo nuevo se necesita un disco máster de laca (lacquer master disc), que sirve como plantilla original. Actualmente, solo existe una empresa en todo el mundo que fabrica estos discos en blanco: está ubicada en la prefectura de Nagano, Japón, y comenzó a producirlos en 1982.
El proceso es meticuloso: se pulen discos de aluminio, se recubren con una capa precisa de laca de nitrocelulosa de 0,2 mm de grosor, y se ajusta manualmente la velocidad de la cinta transportadora según las variaciones estacionales de la viscosidad del material. Cada disco se inspecciona reflejando luz sobre su superficie y se corta una ranura de prueba para verificar la calidad.
Este disco máster se utiliza luego para crear un stamper metálico, que permite la producción en masa de vinilos. La empresa, con 45 empleados, produce actualmente 150.000 discos al año y opera a plena capacidad, recibiendo pedidos de todo el mundo. Planean ampliar líneas de producción en el próximo año.
Durante los años 90, cuando la demanda de vinilos cayó en picado, la compañía sobrevivió diversificando su actividad industrial. Estuvieron a punto de cerrar varias veces. “Estuvimos colgando de un hilo durante mucho tiempo y nos preguntábamos cuándo sería el momento adecuado para cerrar”, recuerda su presidente. “Pero de repente las cosas dieron un giro para los vinilos, y creo que somos parcialmente responsables de ello”.
Shalva Vogue y Jonathan Sobel coinciden en aplaudir su tenacidad: sin esta empresa, el resurgimiento del vinilo podría no haber alcanzado la magnitud actual. Japón es reconocido por la altísima calidad de sus prensados, y muchos sellos internacionales prefieren fabricar allí cuando es posible.
¿Por qué vuelve el vinilo en plena era digital? Sobel lo explica con claridad: “En un mundo digital donde todo es infinitamente copiable y accesible en cualquier momento, hay un subgrupo de personas que valora algo tangible, escaso, que se puede tocar y sentir. Aunque no te consideres coleccionista, tener algo que no todo el mundo tiene resulta especial”.
El vinilo no es solo nostalgia para generaciones mayores; atrae especialmente a jóvenes que buscan experiencias sensoriales únicas: el ritual de sacar el disco de la funda, colocarlo con cuidado, bajar la aguja y escuchar el crujido inicial antes de que empiece la música. En un entorno saturado de contenido efímero, el vinilo ofrece permanencia, calidez y autenticidad.
Este segmento de Biz Stream demuestra que, incluso en 2026, lo analógico sigue encontrando su espacio. El groove del vinilo no solo resiste: está volviendo con más fuerza que nunca.
¿Tú también has vuelto a los discos de vinilo o sigues fiel al streaming? ¡Comparte tu experiencia!
















































